La sociedad contemporánea y la globalización exhiben como una de sus características distintivas la importancia central de los medios de comunicación masiva en la construcción de prácticas y representaciones. Esta caracterización llega a tal punto que los especialistas la denominan “sociedad de la información”, aludiendo al poder que se le asigna al control de las nuevas tecnologías en las decisiones políticas, económicas y culturales.Ya desde mediados del siglo XX, ante la irrupción de los medios electrónicos que canalizarían la llamada “comunicación de masas”, el debate central adoptó dos líneas de opinión que, con diversas variantes y matices, se mantienen hasta la actualidad. Por un lado, los estudios de la Mass Communication Research ponen el acento en los efectos y funciones aparentemente democratizadores de la información y de la cultura promovidas por los nuevos medios, que ayudarían al equilibrio, la armonía social y el desarrollo. Por el otro, los pensadores de la Escuela de Frankfurt alertan sobre lo que consideran la degradación de la creatividad y complejidad de la cultura en manos de una industria que trata los bienes y mensajes simbólicos de la misma manera que cualquier otro objeto de consumo, en forma estereotipada, homogeneizante y con fines esencialmente lucrativos.
* Texto extraído del Decreto 1086/2005 - "Hacia un Plan Nacional contra la Discriminación" -.
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